Una afición

Me llamo Jose Andrés Aragón Sanz, soy criador de mastín español, raza por la que siento verdadera debilidad.

Desde mi infancia he sentido admiración por esta raza de perros, ya que mi padre fue el que me inició en esta afición. Aún recuerdo los primeros mastines que llegaron a casa, se llamaban Alba y Ron, procedían de una finca de Salamanca, de cachorros convivieron con nosotros en casa y más tarde pasaron a nuestras granjas como perros de guarda.

El mastín es un perro fuerte, puede soportar perfectamente las bajas temperaturas de los inviernos castellanos, noble e inteligente lo que le convierte en un perfecto guardián.

Aún recuerdo con nostalgia aquellas noches de invierno, cuando siendo yo un niño acompañaba a mi padre a dar una vuelta al ganado, allí estaban siempre vigilantes mis mastines, ¡Que tranquilidad me daba verlos! me desaparecía como por encanto el miedo que daba la noche. No menos impresión me causaba verlos tumbados en la nieve, desperdiciando el calor que proporcionarían sus refugios.

En la actualidad he conseguido con esfuerzo, trabajo y dedicando muchas horas, excelentes mastines y de los que me siento muy orgulloso; son proporcionadoságiles y saludables; tienen gran aplomobuena papadacabeza típica, bien formada y con buen temperamento. Para conseguir estas cualidades han tenido que pasar muchos años, siempre cruzando mis perros con aquellos ejemplares que yo creía podían mejorar la descendencia y buscando siempre las mejores líneas de sangre. Seguimos trabajando para intentar mejorar la raza aportando nuestro granito de arena.

A pesar de mi juventud y de moverme con discreción dentro de este mundillo, mis perros han conseguido muy buenas calificaciones en las exposiciones en las que han participado. La estrella de mi casa es Corcho de Campollano un macho impresionante que ha quedado primero en alguna exposición, obteniendo siempre excelentes resultados.

Todo esto no hubiera sido posible conseguirlo si no hubiera tenido el apoyo de mi familia (padres y hermana) que me ayudan en todas las decisiones, de mi tío Leonardo que me apoya para seguir y en especial de mi mujer, Jaione, que me acompaña siempre a las exposiciones y el tiempo que tiene libre se lo dedica a los perros. Gracias a todos.